El Parlamento Europeo alcanzó un acuerdo provisional el pasado 7 de mayo de 2026 que flexibiliza la aplicación de ciertas responsabilidades para las empresas de inteligencia artificial. Este cambio, impulsado por la presión de grandes compañías tecnológicas como Alphabet, Meta, Siemens y SAP, busca facilitar el desarrollo de herramientas de IA.
Entre las modificaciones clave, se ha aplazado hasta el 2 de diciembre de 2026 la obligación de incorporar una marca de agua en contenidos de audio, imagen, vídeo o textos producidos mediante IA. Asimismo, se retrasan algunas de las normativas más estrictas sobre el uso de la IA en áreas consideradas de "alto riesgo", como el empleo o la biometría, cuya fecha límite de cumplimiento se extiende hasta el 2 de diciembre de 2027 para los sistemas que debían adaptarse en agosto de 2026.
Esta decisión ha generado preocupación entre las asociaciones de autores y editores, quienes advierten de una mayor desprotección de los derechos de autor, especialmente en el uso de obras protegidas para el entrenamiento de modelos de IA sin la debida transparencia, autorización o remuneración. El texto, aprobado por una amplia mayoría en el Parlamento Europeo, deberá ser ratificado formalmente por el Parlamento y el Consejo para convertirse en definitivo.