La batalla legal entre Elon Musk y OpenAI ha llegado a un punto de inflexión con la desestimación de la demanda por parte de un jurado californiano el 18 de mayo de 2026. El veredicto se basó en motivos procedimentales, concretamente en que Musk había excedido el plazo legal de tres años para presentar la acción.
Musk había alegado que OpenAI, fundada inicialmente como una organización sin ánimo de lucro para el beneficio público, se transformó en un vehículo comercial, traicionando su misión original. Aunque la decisión no entró en el fondo moral del caso, sí envía un mensaje claro sobre la importancia de la estructura legal y la gobernanza en el vertiginoso mundo de las startups tecnológicas.