En un cambio de estrategia sin precedentes, Nvidia ha decidido no lanzar nuevas generaciones de GPUs para jugadores en 2026, rompiendo una racha de tres décadas de lanzamientos anuales ininterrumpidos. La compañía está priorizando la fabricación de chips de inteligencia artificial para centros de datos, un segmento que ofrece márgenes de beneficio significativamente más altos, cercanos al 75%.
Esta decisión, impulsada también por la escasez de memoria GDDR7, sugiere que la arquitectura Rubin (RTX 6000) podría retrasarse hasta 2028. Este movimiento de Nvidia es un claro indicativo de cómo la creciente demanda de IA está redefiniendo las prioridades de la industria de semiconductores, relegando el mercado de gaming a un segundo plano.