China está demostrando una notable resiliencia ante las restricciones impuestas por Estados Unidos en el acceso a chips de IA avanzados. En lugar de ceder, el país asiático ha intensificado sus esfuerzos en innovación, desarrollando modelos de IA que son eficientes con el hardware disponible localmente.
Un ejemplo destacado es el modelo V4 de DeepSeek, optimizado para funcionar con los chips Ascend de Huawei. Esto indica una estrategia clara para eludir el embargo estadounidense, centrándose en la mejora del software y la arquitectura de los chips domésticos. La capacidad de producir chips altamente capaces y diseñarlos para una fabricación masiva por parte de empresas como SMIC sugiere una creciente autosuficiencia en este sector estratégico.
Además, China cuenta con una ventaja significativa en términos de energía para alimentar centros de datos de IA, superando a EE.UU. en capacidad. La disponibilidad de modelos de IA de código abierto también acelera el desarrollo, permitiendo a los investigadores construir sobre bases existentes sin costo alguno. Esta dinámica presenta un desafío para la estrategia estadounidense de contener el avance tecnológico de China en IA.